“Siempre supe que acabaría siendo abogada. Incluso cuando después de la universidad dediqué cinco intensos años a prepararme para el acceso a la carrera judicial y fiscal y, posteriormente, un par de años más, el acceso a la carrera policial, como inspectora del Cuerpo Nacional de Policía…”.

Ana Mª Barreiro Rodríguez (Ponferrada [León], 1980), es abogada colegiada ejerciente del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM).
  • Licenciada en Derecho por la Universidad de Nebrija. 
  • Licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Nebrija.
  • Máster en Práctica de la Abogacía Jurídica por la Universidad de Salamanca.
  • Letrada administradora concursal (miembro de la AELAC).
Desde su colegiación hasta el día de hoy ha realizado numerosos cursos, entre los que destacamos:
  • Práctica Forense en Materia de Derecho de Menores.
  • Principales delitos económicos en la práctica actual.
  • Mediación familiar.
  • Liquidación del régimen económico de gananciales.
  • Ejecución de sentencias con condena dineraria en el ámbito civil.
  • Negligencias médicas.
Actualmente compagina el ejercicio privado de la abogacía con la prestación de asistencia jurídica a través del Turno de Oficio del Colegio de Abogados de Madrid.   ÁREAS DE PRÁCTICA Estas son las materias legales en las que podemos asesorarle y/o representarle: -Matrimonial y procedimientos de familia en general -Herencias -Reclamaciones dinerarias -Derecho penal -Accidentes de tráfico -Extranjería Si tiene dudas relacionadas con nuestros servicios, póngase en contacto con nosotros llamando al +34 91 432 07 68 o enviando un mail a ab@anabarreiroabogados.com.

“…entonces decidí establecerme por mi cuenta y dedicarme de una manera más libre a lo que realmente me llenaba dentro de mi formación: el derecho penal y lo relacionado con familia y menores. Ser madre, desde luego, me aporta una perspectiva especial”.

“El oficio de abogado no es sencillo; además de reciclarse continuamente hay que tener, en las materias que trato, una sensibilidad especial y una discreción absoluta. Los clientes vienen a la reunión con un ánimo cambiante. Están llenos de inquietudes, de temores, de incertidumbre en general. También de dolor. A veces paso más tiempo trabajando con ellos en qué necesitan realmente que en el trabajo puramente legal”.

“Para mí no existe la razón como tal. Todos tenemos razón. El que pide…el que no quiere dar… tienen razón. La víctima tiene razón. Incluso un agresor tiene sus razones. Cada uno tiene su punto de vista y yo, como abogado, tengo que poner todo mi empeño en que este punto de vista sea tenido en cuenta, como sea. No me corresponde a mí juzgar, no es mi trabajo”.

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